Mutilación femenina: Un abuso contra la mujer
“La excisión constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que sólo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo ni a realizarse física o espiritualmente.."
Tomás Sankara, presidente de Burkina Faso 1983-87

La mutilación femenina es una antigua costumbre que se sigue practicando en muchas partes del mundo, y
provoca el 90 por ciento de las muertes infantiles en numerosos países de África.
A lo largo de la historia de la humanidad, muchos y muy diversos han sido los abusos de los cuales la mujer ha sido víctima. La religión, las costumbres y la tradición han sido los pretextos ideológicos que se han utilizado en diferentes sociedades y culturas para cometer toda clase de aberraciones en contra de la seguridad física y emocional del género femenino.
Aunque muchas veces, revisar la historia se convierte en una experiencia triste al ver todas las injusticias que nos preceden, saber que hay atrocidades que se siguen cometiendo en otros lugares del mundo es parte de nuestra responsabilidad no sólo como ciudadanas sino como mujeres.
La ablación es una práctica realizada en muchos países de África y Medio Oriente que consiste en la extirpación del clítoris de la mujer, con la finalidad de asegurarse de que las relaciones sexuales no le provocarán ningún placer y así garantizar su virginidad a su futuro marido. La intervención, que por lo general se hace en condiciones totalmente insalubres, puede consistir en la mutilación solamente del clítoris o también de los labios menores y mayores de la vagina. Al finalizar, proceden a coser el área y solamente dejan un pequeño orificio para que la mujer orine y tenga su menstruación.
Los argumentos con los que se defiende esta práctica es que la mutilación de los órganos sexuales de la mujer la hacen más casta y virtuosa, además de que la protegen de las enfermedades venéreas. El hombre, al casarse con ella, tendrá la seguridad de que es virgen y que los hijos que le dé serán suyos. Aunque se supone que es un rito de iniciación a la pubertad, la realidad es que lo realizan en niñas de hasta 5 años o incluso en bebés.
Como te podrás imaginar, el índice de mortandad relacionado con este “rito” es altísimo. Infecciones, hemorragias y toda clase de efectos graves se suceden a la práctica de la ablación. Las jovencitas mueren allí mismo o un par de días después.
Suena como una película de terror ¿verdad? De seguro te imaginas que sólo sucede en lugares muy lejanos y que afecta a un pequeño número de mujeres que viven en zonas rurales africanas. Pues no, esta “costumbre” se está expandiendo por el mundo. De acuerdo con cifras de la ONU, la ablación afecta a 135 millones de mujeres en el mundo. ¡Dos millones de niñas son mutiladas cada año!
Debido a la fuerte inmigración africana a Europa, la ablación ha llegado al mundo occidental. Reino Unido, España y Holanda son algunos de los países que ya han comenzado a regular sus leyes para combatir este abuso contra las mujeres en sus territorios.
Los organismos internacionales han emprendido campañas en contra de la ablación, pero como es fácil de imaginar, las costumbres arraigadas en la cultura son muy difíciles de erradicar, más porque las operaciones se realizan de manera clandestina.
Antes de la ceremonia de iniciación, los ancianos de las tribus se reúnen para seleccionar a las candidatas.
Durante la mutilación son sujetadas o atadas por las mujeres de su familia mientras la hechicera las mutila.
Después de la mutilación, la curandera les cose la vagina de forma que solo quede un pequeño orificio para orinar.
Al momento de casarse, el hombre rompe por la fuerza la infibulación o con un cuchillo, provocando más dolor.
Según la UNICEF, cada año tres millones de niñas corren el riesgo de padecer algún tipo de mutilación genital.
La ablación es la extirpación de los genitales femeninos, y aunque está prohibida, se sigue practicando en secreto.
El caso de Waris Dirie:
Waris Dirie es una reconocida modelo africana que sufrió en carne propia la mutilación femenina. En 1995 decidió romper con este tema tabú y habló públicamente sobre la ablación, hoy es embajadora de la ONU contra esta terrible práctica.
Waris nació en la década de los 60 en el desierto de Somalia cerca de la frontera con Etiopía como hija de una familia de nómadas. Cuando tenía apenas 5 años sufrió el procedimiento de una mutilación genital.
Esta bella modelo recuerda que su madre la llevó con una anciana a que le practicara la infibulación. Agarrada por su madre y sentada en una piedra le cortaron el clítoris y los labios menores y mayores con una hoja de afeitar vieja. Después cosieron todo dejando libre sólo una apertura diminuta para orinar.
Todo esto se realiza sin anestesia y por el único motivo de poder entregar a las chicas "íntegras" al matrimonio. Sin la circuncisión las perspectivas de un matrimonio no son muy altas y la familia tendría que alimentar a otra persona más. Muchas niñas no sobreviven este ritual tan cruel.
En su libro autobiográfico "Amanecer en el desierto", Dirie escribe que a los 13 años, su padre la dio en matrimonio a un anciano a cambio de unos camellos; con ayuda de su madre, se armó de valor y decidió huir. Un tío lejano, embajador de Somalia en Londres buscaba a alguien para trabajar en su casa y Waris aprovechó esa gran oportunidad.
El viaje a Londres fue toda una aventura, ya que ella no sabía hablar inglés, ni tampoco leer y escribir, pero a fin de cuentas supo sobrevivir como en cada obstáculo que le ha puesto la vida.
Así pasaron muchos años en la vida de Dirie hasta que a los 18 años fue descubierta como modelo por un fotógrafo inglés. Después de las primeras fotos ascendió rápidamente hasta llegar a ser una reconocida modelo de la talla de Naomi Campbell y Claudia Schiffer. Waris se hizo famosa modelando para Levi’s, Revlon y L’Oreal.
Leer más...